Dictadura

Dictadura Uruguaya en Uruguay

Nota: para conocer sus antecedentes, es de interés la información sobre la historia de los Partidos Políticos en Uruguay en el siglo XX.

El régimen militar

En 1966 se ratificó una nueva constitución que devolvió al país al sistema presidencial. Las elecciones de ese año trajeron un nuevo liderazgo bajo los conservadores de Colorado, pero la inflación y la caída de la producción continuaron agobiando al país, precipitando protestas cada vez más fuertes seguidas de una represión del gobierno contra los estudiantes y los sindicatos. Durante este período se iniciaron ataques guerrilleros en Montevideo por parte de los Tupamaros, un grupo izquierdista llamado Túpac Amaru II, un inca del siglo XVIII que se había rebelado contra el dominio español. Cuando la policía no pudo detener a los Tupamaros, el gobierno desató a los militares, que los derrotaron en una campaña sistemática y brutal de contrainsurgencia. Sin embargo, los problemas económicos persistieron y en 1973 los militares arrebataron el control del gobierno a los políticos desacreditados de la nación.

Los militares actuaron con una ferocidad y rigor hasta entonces desconocidos en Uruguay. Miles de personas fueron arrestadas, lo que supuestamente le dio a la nación la mayor proporción de prisioneros políticos por población en el mundo, y se perpetraron numerosos abusos a los derechos humanos, incluyendo torturas, asesinatos y desapariciones. La junta también prohibió los partidos políticos, disolvió los sindicatos y censuró fuertemente a los medios de comunicación con el fin de fortalecer su control del poder y forzar una nueva perspectiva económica sobre la ciudadanía. El régimen mantuvo los salarios bajos, prohibió las huelgas, atrajo capital de bancos y prestamistas extranjeros al fijar altas tasas de interés, y alentó a los industriales y ganaderos a pedir préstamos y modernizarse. Aunque los salarios reales cayeron y muchas empresas fracasaron porque no podían competir con las importaciones baratas, la política tuvo algunos éxitos, como el aumento de las exportaciones de manufacturas, el auge de la construcción y el resurgimiento de Montevideo como centro bancario y financiero; además, el gobierno construyó carreteras y otras obras públicas. En 1980, los votantes rechazaron la nueva constitución propuesta por los militares en un plebiscito, para sorpresa de los líderes militares, porque controlaban los medios de comunicación y restringían severamente a la oposición política. El plebiscito dañó en gran medida la legitimidad del régimen.

Las condiciones económicas también se deterioraron. En la década de 1980, los préstamos externos se hicieron más difíciles de adquirir, y el comercio uruguayo se vio limitado cuando la economía argentina sufrió una recesión, causada en parte por la Guerra de las Islas Malvinas (1982). El gobierno militar, a pesar de las garantías previas, se vio obligado a dejar caer el tipo de cambio del peso uruguayo. Los negocios, los rancheros y el gobierno vieron aumentar drásticamente sus deudas. Con el empeoramiento de la crisis económica de Uruguay, los militares negociaron a regañadientes el retorno a un régimen democrático.

Autor: Black

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